La Lejia
El mecanismo fundamental de este producto es la acción oxidativa, ya que la formación y liberación de radicales libres asegura una adecuada inactivación de los microorganismos adheridos a superficies, siendo evidente y, también demostrable, la acción antimicrobiana.
La lejía o hipoclorito sódico es un producto muy bien aceptado por el consumidor español, quien considera que es la manera más eficaz de conseguir la desinfección. Suele realizarse una asociación de ideas entre el olor a lejía y la desinfección. Sin embargo, la lejía presenta algunos inconvenientes como su poder de corrosión contra el acero inoxidable (sólo si se emplea a muy elevada concentración), su gran inactivación por parte de la materia orgánica y su característico olor.
Sin embargo, el empleo de lejía a un pH ácido permite la evaporación del cloro, con pérdida de la actividad desinfectante, especialmente si se almacena a temperaturas elevadas. Por este motivo, en algunos casos se le añaden alcalinizantes, como el carbonato sódico. Como se ha señalado, a pH superior a 8 la actividad antimicrobiana disminuye, por lo que los hipocloritos estabilizados a alto pH necesitan una mayor concentración de cloro para ejercer la misma acción desinfectante.
